Cap. 135 ¡Llama a un médico!
Luther tomó impulso, respirando hondo, y soltó la verdad como quien quita una venda de una herida infectada.
—Es un pacto de sangre y negocios. Lucius se hace cargo del imperio de Elián. Acepta ser su heredero, Lucius Samaniego. A cambio, ese hombre, Elián, jura —y está legalmente obligado— a nunca volver a poner los ojos en su familia. Ni en ti, Alba. Ni en los niños. Serán olvidados para el imperio Samaniego. Nada del pasado de Lucius, nada de ustedes, tendrá entrada en ese imperio. Absolutamente nada. —Hizo una pausa, dejando que la enormidad del sacrificio se asentara.
—Y si Elián incumple, si los toca, si los menciona siquiera de manera hostil… Lucius tendrá el poder legal total, desde hoy, para desmembrar y vender los activos del imperio cuando Elián muera. Es la cláusula de aniquilación. Lucius controla el botón. Su familia es el gatillo.
Todos se quedaron mudos. El escándalo, las lágrimas, la rabia… todo se petrificó en ese instante. No era una tracción por ambición.
Era un i