Cap. 133 La Sra. Alba Marin de Ottum
Lena lloraba en la cocina, su carta manchada de lágrimas. Eran disculpas directas y desgarradoras "por hacer sufrir a Alba, por no cuidarla como había prometido." Lucius no se excusaba; asumía toda la culpa.
Le agradecía por haber sido el refugio de su hija cuando él no pudo serlo, y le encomendaba, con humildad, que siguiera siéndolo. Lena sintió que el rencor que le guardaba se deshacía, reemplazado por una pena inmensa por el joven orgulloso que había terminado tan destrozado.
Hugo, en el g