Cap. 132 Mi Alba
Alba tomó la nota con manos tan temblorosas que el papel crujió como una hoja seca. La desdobló. La letra era pulcra, la de Lucius en su modo más controlado, aunque aquí y allá, en un trazo más grueso o una línea ligeramente torcida, se veían los temblores del hombre que la había escrito, las fisuras en su fachada de calma.
Sus ojos recorrieron las palabras, y cada una fue un golpe directo al alma:
"Mi Alba,
Sí, mía. Y ahora, que estás en peligro nuevamente, es momento de que te proteja como de