Alexander
Busqué a Munan en cuanto llegué, pero el campamento se sentía vacío sin ella. La química me soltó, con una indiferencia que me irritó, que se había ido a algún lugar cercano con Luisa. Lo primero que le advertí fue que no confiara en nadie aquí, y fue lo primero que hizo.
Entré en su cabaña buscando una nota, cualquier rastro de su paradero, pero lo que encontré me revolvió el estómago: un papel doblado. Un dibujo. Una pareja bajo las estrellas y una declaración de amor silenciosa. ¿Marcos? ¿Acaso Munan me había mentido? Sentí que la sangre me hervía. Pedí a Theo que me acompañara y salimos tras ella.
Cuando llegamos a la churuata, la vi. Estaba rodeada de esos tipos semidesnudos que la devoraban con la mirada. Quería subir y sacarlos a todos de allí a golpes, pero me contuve cuando la vi levantarse. En cuanto bajó y se dispuso a subir a la moto de aquel sujeto, no aguanté más. La jalé hacia mí, sintiendo su cuerpo chocar contra el mío. No me importó lo que dijo el anci