Soho, Manhattan. Penthouse privado. 11:45 AM.
Stefan Vanderbilt sostenía una copa de cristal Baccarat contra la luz de la ventana. El líquido ámbar brillaba como oro líquido, el único color que le importaba.
—Por Ethan Cole —brindó Stefan, mirando su reflejo en el cristal—. El abogado más breve de la historia de Nueva York.
Liam Ashford y Thomas Vance, sentados en los sofás de cuero blanco, levantaron sus copas. Había admiración en sus ojos, pero también un nerviosismo eléctrico. Habían ido dema