La puerta del bar The West End se cerró a sus espaldas, cortando el ruido de las risas y el olor a cerveza rancia.
El silencio de la calle lo golpeó casi tan fuerte como el viento.
Ethan trastabilló en la acera. La nieve caía en sábanas densas y furiosas, borrando los contornos de Manhattan, convirtiendo la ciudad que alguna vez prometió conquistarlo en un cementerio blanco y helado.
No llevaba abrigo. Lo había olvidado dentro, o tal vez lo había perdido horas antes. No lo recordaba. El alcoh