Ariadna firmó.
Akira tomó los papeles, satisfecha, como si hubiera ganado algo.
—Listo —dijo—. Ya terminé.
Ariadna la miró, confundida.
—¿Puedes decirme al menos qué firmé?
Akira guardó la carpeta en su bolso sin apuro.
—Es un acuerdo para dejar claro que lo que te pasó no tiene nada que ver con la empresa —respondió—. Y que tu nombre no puede salir a la prensa.
Ariadna la miró fijo.
—No tiene nada que ver con la empresa —repitió—. Me golpearon por Velik.
—Exacto —dijo Akira—. Pero a la prensa