Valentina salió del hospital con el papel doblado dentro del bolso y una sensación extraña, como si el mundo siguiera girando con normalidad mientras el suyo acababa de cambiar para siempre. La puerta automática se cerró a su espalda y el aire fresco de la tarde le golpeó el rostro, pero no logró despejarla.
Caminó sin rumbo fijo, en estado de shock, escuchando el eco de aquellas dos palabras que seguían repitiéndose en su cabeza con una claridad aterradora: estás embarazada.
Doblando una esq