Valentina sintió que el universo tenía una forma cruel de repetirse.
Otra vez estaba sola. Otra vez en la calle y con el corazón hecho pedazos. Otra vez obligándose a respirar cuando lo único que quería era gritar.
Caminaba por la ciudad con esa sensación amarga de déjà vu, como si ya hubiera vivido exactamente ese momento: la traición, la caída, el silencio posterior. La diferencia era que esta vez dolía más, porque esta vez sí había amado.
No podía permitirse quedarse inmóvil. No podía derr