Valentina sintió un leve movimiento antes de abrir los ojos. Cuando lo hizo, encontró una bandeja apoyada con cuidado sobre sus piernas. Café humeante. Tostadas. Frutas cortadas con esmero. Una rosa en un pequeño florero.
Y a Sebastián, inclinado sobre ella, besándole la frente.
—Hoy es el gran día —susurró.
Valentina parpadeó, todavía atrapada en el sueño.
El gran día… Tardó unos segundos en reaccionar. La inauguración.
Una sonrisa lenta se dibujó en su rostro. —Es hoy… —murmuró, incorporándo