A la mañana siguiente, Tifanny volvió a llegar temprano. Traía consigo las herramientas necesarias para instalar el soporte de seguridad en la escalera. Se movía con la misma precisión del día anterior, midiendo distancias, ajustando tornillos, verificando que cada anclaje quedara firme.
Valentina observaba desde abajo, con los brazos cruzados y una mezcla de gratitud y ligera incomodidad que no lograba explicarse.
Después de varios minutos de trabajo, Tifanny se incorporó y empujó la pequeña p