El Gran Salón del Palacio Real era un hervidero de seda, diamantes y veneno disfrazado de cortesía. El aroma a vino especiado y cera de abejas llenaba el aire, pero lo que realmente se respiraba era la curiosidad. Durante semanas, la alta sociedad había murmurado en las sombras: ¿Por qué el Duque del Norte siempre está solo en las audiencias? ¿Por qué la Duquesa no ha salido de su mansión hasta hoy?
La fachada del "matrimonio perfecto" que habíamos construido durante seis meses empezaba a mostr