La noticia del embarazo transformó a Alistair en un hombre completamente irreconocible para propios y extraños. El fiero Duque del Norte, aquel guerrero implacable que una vez inspiró un temor paralizante con solo una mirada gélida, ahora vivía bajo el dictado absoluto de los antojos, los descansos y el bienestar general de su esposa. Su autoridad militar parecía haberse rendido ante la fragilidad de la vida que crecía en el vientre de Elowen.
—Alistair, por favor, solo voy a dar un pequeño pas