—¿Quién demonios escribió esto? —murmuré en voz baja, con el papel aún temblando entre mis dedos.
No era solo la caligrafía torcida lo que me inquietaba. Era la certeza de que quien lo hizo sabía exactamente dónde estaría esta mañana, a qué hora, y que no habría nadie más cerca. Una advertencia fría, directa, sin adornos. "La próxima será tu garganta". Ni siquiera se habían molestado en firmarlo.
Caminé de un lado a otro en la habitación, con los labios apretados, tratando de ignorar el sonido