Victoria no respondió.
Se quedó unos segundos de pie, de espaldas a él, como si dudara… como si algo dentro de ella estuviera luchando por decidir si irse o quedarse.
Pero al final, no se movió hacia la puerta.
En cambio, giró lentamente.
Sus ojos volvieron a encontrarse con los de Santino.
Y sin decir nada, caminó de regreso hacia la cama.
Santino la observó en silencio.
Había algo distinto en su forma de moverse… ya no era solo miedo.
Era decisión.
Victoria tomó una de las almohadas y la acom