El despertar no fue brusco, al contrario fue demasiado lento.
Victoria abrió los ojos con dificultad, como si su cuerpo se resistiera a regresar a la realidad. Durante unos segundos permaneció inmóvil, con la respiración tranquila, pero algo no encajaba.
El brazo.
Firme.
Rodeando su cintura.
Sus ojos se abrieron por completo.
Santino.
El recuerdo la golpeó sin aviso.
La noche. Sus manos. Su voz. Su cuerpo todo, absolutamente odo.
Victoria tragó saliva, sin atreverse a moverse de inmediato. Gir