La noche cayó pesada sobre la mansión del patriarca.
No era una noche cualquiera.
El aire mismo parecía anunciar que algo estaba a punto de romperse.
El sonido de varios motores irrumpió en la tranquilidad del lugar. Luces atravesaron la entrada principal, iluminando los muros como si fueran disparos silenciosos.
Las camionetas se detuvieron de golpe.
Puertas que se abrían.
Botas sobre el suelo.
Hombres armados.
Mateo fue el primero en reaccionar.
Salió casi corriendo hacia la entrada, seguido