Berlín, Alemania
Viktor
Me levanto en silencio, cuidando de no despertarla. Sus pestañas tiemblan apenas sobre las mejillas. Aún duerme y yo no debería quedarme mirándola. No después de todo. Pero ahí estoy, observándola como un maldito adicto.
Me aparto o más bien me obligo a hacerlo. Paso una mano por mi rostro y camino hacia el baño para darme una ducha rápida, con la esperanza de que el agua helada también congele el caos en mi cabeza.
¡Oh, sorpresa! No funciona.
Todo lo que ocurrió esta ma