Berlín, Alemania
Emilia
El primer rayo de sol se cuela entre las cortinas, iluminando la habitación en penumbras. Mis ojos se abren con lentitud, y durante unos segundos, no recuerdo dónde estoy. Lo primero que noto es el sonido acompasado de una respiración tranquila y el calor de un brazo pesado sobre mi cintura.
Viktor.
La realidad me golpea como un baldazo de agua fría. Me quedé dormida con él. No se salió de la cama en medio de la madrugada. Contengo la respiración y giro con cuidado para