Berlín, Alemania
Emilia
Los días pasan al igual que las semanas y con cada una de ellas, mi confusión crece. No sé qué pretende Viktor. No sé por qué de repente parece… diferente.
Es decir, no me refiero a grandes cambios, porque no los hay. Sigue siendo el mismo hombre dominante, intimidante y difícil de leer. Sigue teniendo la misma mirada de acero, la misma postura imponente, la misma voz fría.
Pero hay algo en él, en su manera de tratarme, que no encaja con la imagen que tengo de él. Desde