Mundo ficciónIniciar sesiónMatt se había ido a Chicago por trabajo, lo cuál lógicamente forzó una separación entre él y su Bambi.
Ya al llegar se empezó a debatir la necesidad de enviarle un mensaje y eso se acentuó al dia siguiente, cuando sintió la imperiosa necesidad de oír su voz.
Pero no quería darle una impresión equivocada.
Ellos tenían una relación sexual...por contrato. Y eso era todo. Podría haberle pedido un vídeo o foto con poca ropa pero él no solía pedir ese tipo de cosas, aparte no lo necesitaba. La tenía grabada en su mente a fuego. Aparte ya tenía fotos, pero no necesitaba verlas -aunque por supuesto lo hacía-, pero de solo pensar en su rostro se excitaba al punto del dolor.
Estaba en su oficina de Chicago viendo por la ventana cuando la secretaria de allí tocó la puerta y se asomó.
— El doctor Harrison está aquí — dijo levantándose los lentes por el puente de su nariz y un hombre se asomó por detrás.
Era un pelirrojo atractivo de ojos azul verdosos, que transmitía buena onda y simpatía.
— ¡ Hey viejo, hacía mucho que no te veía ya ! — dijo Patrick y se acercó a Matt que se levantó y lo abrazó como si se trataran de grandes amigos.
Se habían conocido cuando Matt no era el hombre de negocios que era hoy día, apenas había ganado su primer millón en ese momento. Y Patrick solo era un abogado que quería hacerse su propio camino pues, aunque usara el apellido materno, su apellido paterno era Falcone..y los Falcone eran unas de las familias más adineradas de los Estados Unidos. Sin embargo, y pese a sus prejuicios, Patrick había resultado ser una completa sorpresa. Era un hombre sencillo, que siempre que podía vestía informalmente, como un leñador preferentemente. Tenía una sonrisa afable y contagiosa, tomaba cerveza como dueño de una taberna irlandesa y comía como si no hubiera un mañana, aunque tenía un físico impecable y prácticamente no practicaba deportes.
Hacía unos años se había transformado solo por el fruto de su propio esfuerzo en miembro de una firma grande de abogados y por supuesto era su abogado. El manejó sus primeros contratos en Chicago, incluso insistió en hacerlo. Después le dijo que los socios no estaban convencidos pero él vió algo en él y supo que iba a llegar lejos. "Es el ojo Falcone, hermano" le dijo un dia. Pues aunque su padre se había hecho millonario por un golpe de suerte cuando encontraron petróleo en su tierra en Texas, no se quedó ahí sino que fue más lejos y le fue muy bien, incursionando en nuevas unidades de negocio Mike Falcone -el padre del clan- se había transformado en un hombre rico y poderoso.
— Ven siéntate ¿quieres algo de tomar? ¿una cerveza, un escocés???
— No , agua está bien, el fin de semana me encontré con los muchachos y tomé demasiado...— confesó Patrick y Matt sonrió.
Patrick tenía ese efecto en la gente, era como un imán de buen humor lo que lo hacía muy bueno en las negociaciones.
— Te preparé los contratos que me pediste para Japón... aquí tienes...— dijo y le extendió una carpeta, aunque ya se los había mandado también por mail —. Y hablando de contratos, ¿qué pasó con la chica del contrato? — le preguntó interrogante pues él lo había preparado bastante curioso frente al requerimiento de su amigo. Aunque por supuesto lo hizo.
Matt se aflojó la corbata y se tomó de un trago del whisky que se había servido del minibar que tenía en la oficina.
Fue a sentarse tras el escritorio y apoyó el copón.
— Honestamente Pat, me trae loco...no puedo pensar en otra mujer que no sea ella...
— Ahhh jajajaja ¿así que te picó el bichito del amor???
— Nooo que dices...es sexo solamente...espectacular, pornográfico, erótico sexo con la mujer más caliente que he tenido en mi vida...
Matt buscó en su celular una foto que había robado de sus redes. También tenía fotos de ella desnuda que le había sacado cuando dormía que eran más eróticas que sexuales pero esas eran solo para él.
— Mira — dijo y acercó la pantalla del celular al rostro de su amigo.
— No es mi tipo pero es muy bonita — a Patrick le gustaban las castañas.
— No sabes lo que es en la cama...me vuelve loco...fui su primero, ¿puedes creerlo?...
— Mmm inusitado pero no imposible... ¿y estás seguro de que no es algo serio???
— No viejo, ya sabes cómo es ésto...es hasta que se pase la novedad del momento...
Patrick lo miró frunciendo el ceño.
— Sabes yo tengo un primo...el primo Lucas tiene un par de años más que nosotros...lo conocimos de adulto, mi hermano ya lo conocía porque visitaba seguido su hotel y tenían una especie de amistad y resultó ser el hijo perdido de mi tío, una vieja historia — dijo desestimando el tema, entonces se reclinó sobre el escritorio.
—. Un día estaba en el hotel, había tomado y pedido una prostituta, estaba celebrando un acuerdo de negocios...y llegó una chica, una rubia de infarto embutida en un traje de mucama...
— ¿Era una fantasía sexual???
— Oh no, la chica realmente era mucama. Una chica virgen del campo. Justo ese día se habían acabado las prostitutas, un grupo de árabes las acapararon y la mujer que se ocupaba en ese entonces de ese asunto, le dió un afrodisíaco sin decirle a la chica y la mandó a la habitación...y bueno, ya tu sabes lo que pasó luego...— dijo y sonrió cómplice.
Matt sonrió junto a él.
— Interesante, pero no entiendo tu punto... — pues Patrick siempre tenía un punto en sus historias.
— ¿Y qué crees que pasó luego?
— Mmmm no sé ¿la tomó de amante? — tiró Matt como posibilidad.
— Oh no. Lucas no tenía ningún interés en compromisos de largo plazo...pero luego de un tiempo la volvió a ver, no se la había podido sacar del sistema ¿sabes? Cómo tú, justamente...— dijo sonriente el hombre de pelo color fuego.
— ¿ Y, qué pasó? ¿Finalmente la tomó como amante???
— Oh no...se casaron y tienen dos hijos...creo que están buscando el tercero...
Matt rió a carcajadas incrédulo.
— Eso definitivamente no va a pasarme a mi, oh no señor, bajo ningún punto de vista — dijo riendo mientras negaba con la cabeza.
La sonrisa de Patrick se hizo amplia, mostrando su perfecta dentadura y se inclinó hacia adelante un poco más todavía.
— ¿Qué apuestas?







