Capitulo 21. Matt

Estaba en la ducha de la casa de él.

Ese día él la había ido a buscar al colegio y la había llevado para allí.

Ni bien llegaron, se la cogió furiosamente contra la puerta de entrada. Había acabado afuera temiendo que la pastilla del día después no cubriera ya con su efecto.

Ya la había tomado hacia una semana y había tenido solo un pequeño sangrado.

Cómo dejó su pierna sucia de semen y venía de trabajar todo el día, ella decidió ducharse.

Él la llevó a su baño y le mostró las cosas, prendió la ducha y la dejó sola.

Así que ella lógicamente pensó que se bañaría sola, por lo que se sorprendió mucho cuando él entró luego, desnudo. Para bañarse junto a ella.

Traía algo con él pero no pudo ver bien qué...

— Qué hermosa eres Bambi — exclamó y se reclinó para meterse un seno en la boca mientras amasaba el otro con su mano.

Ella echó la cabeza hacia atrás y comenzó a gemir mientras con sus manos hundía más la cabeza de Matt en su pecho.

— Ah sí.. así...¿así te gusta mi putita? — susurró él.

— Oh sí... sí...

Él le metió algo entre sus piernas, algo dentro de ella, era un vibrador se dió cuenta y empezó a experimentar sensaciones nuevas...

— Oh Dios... Oh Dios...

— Oh Matt quiero escucharte decir — dijo él y mordisqueó sus labios mientras sumergía el aparato más profundo en su vagina.

Ella comenzó a temblar sin poder controlarlo.

— Si mi linda putita, mi Bambi...como me gusta hacerte venir, si así...tiembla para mí...

Ella llegó al clímax entre espasmos, mientras él seguía clavándole el vibrador y chupando sus tetas.

Cuando los temblores pasaron, ella creyó que todo terminaría ahí. Pero como siempre con Matt...faltaba un poco más para satisfacerlo.

— Ahora quiero que te toques para mí — dijo y le dió en la mano el coso ese de silicona transparente.

— E...esto...¿no sé arruinará con el agua? — le preguntó indecisa sobre el aparato.

El agarró su barbilla y la besó en los labios sonoramente.

— Tan linda eres...no Bambi, es resistente...ahora HAZLO...— ordenó él, como siempre. Le gustaba tenerla a su merced.

Ella comenzó a tocarse con una mano los senos, apoyada sobre los azulejos de la gran ducha mientras con el vibrador penetraba su vagina y empezaba a masturbarse.

Él comenzó a tocar su pene bajo el agua, y si Brandy creyó que todo lo que vivió con él era de alto contenido erótico, nada se comparaba a eso.

— Agh Agh...si... así, muéstrame, quiero verte gozar mi putita ...no sabes cómo me excita pensar hasta donde te puedo llevar ...eso y saber que soy tu primero...— hizo una pausa y se acercó con el pene erecto —. Gira, ponte de cara a la pared, sin dejar de tocarte, me oyes — dijo corriendo su cabello húmedo y susurrando en su oído —. Así, si...sigue...

Matt tomó acondicionador de cabello y lo esparció en sus manos, y empezó a masajear su culo por fuera, y luego metió dos dedos.

— Sigue, no pares — le dijo con voz ronca y reemplazó con su pene sus dedos —. Oh Brandy, puedo sentirte...tienes una en cada agujero mi putita linda...te voy a llenar el culo de leche...— murmuró y agarró su cadera para embestirla con fuerza mientras ella se venía otra vez —. Si Bambi, que lindo, puedo sentir como acabas...siii...aghhhh — el agua chapoteaba mientras él continuaba penetrandola hasta dejar todo se simiente dentro de su orificio anal.

Ella temblaba y creía que iba a caerse pero él la agarró del vientre y se apoyó en la pared. Sus piernas apenas la podían sostener.

Él salió de adentro, y lavó su culo. Mientras ella todavía se estremecía. Después Matt se duchó rápido y se fue dándole una palmada en el culo.

— No tardes que pediré una pizza y llega rápido...

Cuando él abandonó el baño, ella se recostó en el piso de la ducha mientras el agua aún caía, tratando de recuperar su aliento. Cuando su pulso se normalizó, terminó de bañarse y lavar su cabello.

Después salió y luego de apagar la ducha, comenzó a secarse y abrir los cajones para buscar desodorante y eso. Así fue que encontró unas coletas y unos protectores diarios. Sintió como si le hubieran dado una patada en el plexo solar en ese mismo momento.

Se sentó en la tapa del vater intentando recuperarse del impacto.

En momentos como esos realmente lo ODIABA como nunca había odiado a nadie en su vida. ¿Acaso se podía a la vez odiar y amar a la vez?

No, que estaba pensando...ella no amaba a Matt. Era absurdo. Él la usaba, utilizaba su cuerpo...no se cansaba de decírselo.

Pero incluso cuando le decía que era su puta no se sentía sucia, por el contrario la excitaba.

En cambio cada vez que la hacía sentir insignificante, otra más de su harén...ahi era cuando se sentía realmente sucia, de veras.

Si al menos fuera todo el tiempo así, poco cuidadoso con los sentimientos de ella, sería más fácil odiarlo. Pero Brandy conocía otra faceta de él. Cuando compartían momentos como una comida y charlaban relajados o cuando entre cogida y cogida hablaban de lo que les pasaba, de sus vidas, de lo cotidiano...

Si al menos fuera odioso todo el tiempo, le sería más fácil separar el sexo de sus sentimientos...

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