Epílogo. Princesa

— Había una vez, en un reino muy muy lejano, un rey malvado que contrajo una deuda con un rey enemigo y en pago le dió a su hermosa hija... — dijo la voz profunda del hombre.

— ¿Y era una princesa??? — preguntó la vocesita de la niña de 4 años

— Era la princesa más hermosa de todos los reinos, con un hermoso cabello dorado, unos ojos castaños enormes e inocentes y un cuerpo hecho para el pecado...— murmuró su padre haciendo gestos elocuentes para darle dramatismo al relato.

— Matt...no puedes decirle eso, es una niña...— dijo la mujer que se había apoyado en el marco de la puerta de forma reprobatoria aunque estaba sonriendo...tenía un vientre abultado, le faltaban pocas semanas para parir a sus gemelos y se notaba pues parecía que se había tragado dos pelotas de basquetbol.

— ¿ Qué es un cuerpo hecho para el pecado papá??? — inquirió la vocesita con la voz inocente de una niña que no sabe aún de esas cosas.

— Estemmm...mmm...significa que todos los hombres deseaban poseerla...— el padre de la pequeña de repente se sintió en camisa de once varas, y comenzó a sudar nervioso.

— ¿Poseerla cómo??? — insistió la pequeña con la curiosidad característica de su edad.

— Todos los hombres querían que fuera su princesa, su esposa ...— explicó Brandy, ayudando a su marido que se había puesto solo en un brete.

— Ahhhh — dijo la niña —. Todos querían desposarla...— exclamó la niña abrazando su muñeca de trapo.

— Si, eso, exactamente...— dijo su padre —. Pero solo fue la 'esposa' de este rey...y al principio la princesa creyó que era muy muy malvado...tan malo como su padre...

— Noooo ¿y le hizo daño???— preguntó la niña con su vocesita preocupada.

— No no...bueno, hubo algunas complicaciones...— admitió Matt.

— Pero al final todo salió bien, el padre de la princesa falleció — dijo y era real, pues su padre había muerto un par de años antes sin conocer a su única nieta —...y ya no la lastimó nunca más, y el rey -que no era realmente malvado- se enamoró de ella, se casaron ,la convirtió en su reina...y tuvieron una niña que se transformó en la nueva princesa...— concluyó su madre con un poco rapidez.

La niña hizo un mohin de disgusto.

— Me gustan más las historias como las cuenta papá...— le reprochó con el ceño fruncido y cruzada de brazos la pequeña.

— Es hora de dormir Patty, deja ya a papá por hoy... — suplicó su madre.

— Entonces la reina celaba a su hija, la princesa, por la atención que le prestaba su padre...— dijo la niña con un dejo de ironía. Que lógicamente había sacado de sus padres...

— Patty...hazle caso a tu mamá... mañana te contaré otra historia...te lo prometo... — dijo su padre acariciando su cabello rubio con suavidad.

— Bueno está bien...

— Te amo pequeña...— dijo su padre y le dió un beso en la frente. Y luego fue su madre.

— Te amo bebé...

La niña abrazó a su madre.

— Yo también te amo mamá, aunque seas una pelota de baloncesto celosa ..

— Ajjjj ya verás — dijo la madre falsamente ofendida y comenzó a hacerle cosquillas hasta que la niña luego de reír y reír finalmente se cansó.

— Que sueñes con los angelitos...— su mamá volvió a besarla y salió de la habitación dejándole una pequeña luz encendida, como sabía que le gustaba a su pequeña hija.

Su marido la esperaba fuera de la habitación.

— ¿Tú también soñaras con los angelitos hoy? — le dijo riendo Matt.

— Yo quiero que el rey malvado venga y me posea — dijo ella abrazándolo como pudo, por su panza que los separaba.

— Últimamente no me dejas dormir casi ... te voy a denunciar por abuso sexual — le dijo él jocoso.

— Mmm entonces deberías venir a la cárcel y hacerme la visita higiénica...

— ¿Qué pasó con mí Bambi tímida e inexperta?

— Bueno cariño...creo que se la comió un tiburón...— dijo ella y ambos rieron sin poder contenerlo.

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