Mundo ficciónIniciar sesiónLas palabras de Clark lo torturaron durante días hasta que decidió regresar a Nueva York.
"Igualmente debo regresar, esto no tiene nada que ver con ella" . Se dijo a sí mismo, tratando de convencerse de ello.
Su asistente pareció satisfecho cuando le transmitió la información y le puso cara de "te lo dije". Estaban en su oficina y Clark tomaba unas notas en su tableta.
— No me pongas esa cara, esto no tiene nada que ver con ella...— aseguró Matt con certeza.
— ¿Pero si yo no dije nada??? — respondió Clark con mirada inocente.
— Mmmm
— Igualmente me parece muy bien que hayas razonado acerca del tema y ...— Clark acotó pero él lo interrumpió.
— Basta Clark
— Si amo — dijo su asistente haciendo una fingida genuflexión.
— No es gracioso...— Matt le puso mala cara.
—Gracioso no...pero estoy seguro de que la gente de esta oficina se pondrá muy feliz con la 'buena nueva'...— dijo en tono jocoso.
— Ya, vete a reservar el jet de una vez...
— A sus órdenes mí capitán — dijo Clark levantándose y llevando una mano a su sien y Matt tuvo que evitar que se asomara una sonrisa en la comisura de su boca...
La realidad, era que no sabía que iba a hacer cuándo llegara a los Estados Unidos y eso lo preocupaba un poco... con respecto a su Bambi, claro...
Una semana después estaba frente a la puerta de su apartamento.
Habló con su casero, Brandy ya no vivía ahí y el hombre no tenía ni la menor idea de a dónde podría haber ido.
Estaba seguro de que si le consultaba a su padre el maldito infeliz nunca le diría la verdad...
¿Cómo podría hacer para saber que fue de ella?. Claro podría contratar alguna empresa de detectives privados pero eso llevaría tiempo y una vez allí se dió cuenta de que no quería esperar un segundo más apartado de Brandy.
Entonces recordó...su amigo Pablo.
No fue difícil averiguar dónde el joven trabajaba.
Simplemente esperó en el auto a que saliera a comer.
Pablo salió de su oficina de la mano con una chica castaña que claramente no era su Bambi.
Prácticamente lo corrió.
— PABLO , ESPERA — le gritó, y éste que estaba sonriendo con la que supuso sería su novia se dió vuelta extrañado.
— ¿Tú, que haces aquí??? — lo miró de mala manera frunciendo el ceño.
— Disculpa...estoy buscando a Brandy...¿sabes algo de ella ??? Fui a su apartamento y su casero me dijo que ella se fue...
— No puedo creer tu coraje hermano... después de lo que hiciste venirme a pedir a mí ayuda con Brandy, eres increíble...— el joven escupió con sarcasmo.
— Mira... sé que la cagué...pero quiero arreglar las cosas...si tú no me dices dónde está, solo postergaras lo inevitable...porque pondré gente a buscarla... — le dijo Matt.
Pablo trabó la mandíbula y cruzó sus brazos.
— ¿Y porqué yo te facilitaría el trabajo??? — y alzó una de sus oscuras cejas.
— Tienes razón...me comporté para la m****a no me merezco tu ayuda...pero...la extraño...y si hay una mínima posibilidad de que ella sienta lo mismo que yo...no se que más decirte...POR FAVOR...
La mujer que lo acompañaba tocó su nuca.
— Estás bien, daselo...si yo fuera ella creo que quisiera que le des el dato...
Él la miró dividido...y dudó.
Finalmente descruzó los brazos.
— Está bien, pero que conste que lo hago por ella ...
— Si, lo sé...ahora me doy cuenta de que me llevé una impresión equivocada sobre ustedes...y sobre ella también...
Un par de horas después estaba en Nueva Jersey. Frente a una escuela de hipoacusicos.
Una sede de la escuela donde ella trabajaba en Nueva York.
Esperó a que los niños salieran, entonces la vió y sintió un vuelco en el corazón.
Como si ella hubiera percibido de alguna manera que estaba ahí, se dió vuelta... entonces él lo pudo detectar. Era incipiente pero inconfundible. Bambi estaba embarazada. Llevaba una camiseta ajustada y una falda larga que marcaba la curva de su vientre de lo que supuso serían unos cuatro meses.
Se acercó por su espalda, y cuando ella lo vió se puso pálida.
— ¿Qué haces aquí? — dijo rodeada de los niños que estaban siendo recogidos por sus padres.
Él clavó sus ojos en el vientre abultado.
— Creí que habías tomado la pastilla...
— De hecho lo hice...pero la doctora me dijo que posiblemente ya estuviera embarazada, así que ya ves...no hizo efecto...
— Pero lo conservaste...— dijo él asombrado refiriéndose al bebé.
— Quiero que sepas que no tienes que hacerte cargo de nada, no te haré reclamos, la cuidaré sola y...
— ¿La?
— Si...es una niña...— ella suspiró y cruzó sus brazos de forma protectora — Matt, ¿qué quieres? El contrato ya finalizó...
Él la miró a los ojos y ella no pudo descifrar lo que había allí.
— ¿Para ti fue solo un contrato???— preguntó él.
— ¿No lo era para ti?. Te cansaste de asegurarme que no era más que sexo — le enrostró ella.
— Así que tendremos una niña...— caviló él, obviando lo dicho por ella.
— Yo...estemmm...no pensé que te importara...— admitió Brandy.
— PUES ME IMPORTA — gruñó Matt y la miró con algo que a ella le pareció dolor.
Ella alzó las palmas de sus manos. El lugar se había despejado y estaban prácticamente solos en la puerta del colegio.
— Yo no me opondré si quieres formar parte de su vida, puedes tener un régimen de visita, lo podemos arreglar...— Brandy lo miró suplicante y se cubrió el vientre de forma protectora.
— ¿Porqué no me dijiste?. ¿Acaso pensabas ocultarmelo???
— Supe que te fuiste a Japón...yo me enteré poco después de lo de mí madre, estaba en shock... Honestamente no sabía cómo te caería la noticia y no estaba para una pelea o desplante tuyo...— honestamente ella no había pensado en eso, había tratado de NO pensar en eso...y de hecho lo estaba postergando y ahora él había adelantado el momento de confesarselo.
Él se acercó viendo su panza de embarazada fijamente.
— Nunca había sido tan descuidado antes como lo fui contigo — dijo Matt y alzó su rostro buscando su cara —. Y también fui sumamente desconsiderado...este tiempo lejos me hizo reflexionar acerca de muchas cosas ...acerca de ti ...de nosotros...— él suspiró —. Por favor, intentemoslo de nuevo...— le pidió.
¿Por favor??? ¿Qué le había pasado a Matt?
Decir que se sentía descolocada por todo ese episodio era quedarse corto.
— Lo siento Matt, yo no puedo volver a ser tu amante como antes ...ahora las cosas son diferentes...— ella se acarició el vientre y él siguió el movimiento con su mirada.
— Lo entiendo — dijo derrotado.
Ella se giró para irse dándole la espalda.
— ESTOY ENAMORADO DE TI...
Brandy se quedó congelada en el lugar. Se dió vuelta con suavidad y lo miró extrañada.
Él acortó más la distancia.
— Es cierto...creo que te amé desde la primera vez que te vi ... en todo este tiempo, no te pude olvidar...m****a, ha sido un verdadero infierno sin ti Bambi... créeme...es la verdad...
Matt se acercó más y acarició su rostro con suavidad.
Una lágrima cayó solitaria por su mejilla, y luego más le siguieron.
— No llores por favor...— dijo él.
— ¿De verdad me amas??? — contestó ella esperanzada.
Él asintió con la cabeza.
— Con todo mi alma...
Brandy se tiró a sus brazos y él la agarró fuerte, como si no quisiera soltarla jamás.
— Por favor, nunca más vuelvas a dejarme — le dijo Matt.
— Yo pensé que eras tú quien me había dejado ...— confesó ella y se alejó de él.
Matt tomó su cara y la miró apasionado.
— Yo jamás te hubiera dejado...tú fuiste mía, eres mía, y siempre serás mía...solo mía...mi pequeño Bambi...— dijo y le dió un beso posesivo, que hizo que a Brandy se le estrujara. corazón y se le mojaran las bragas.
— Estoy tan feliz de que vinieras a buscarme ...sin ti ha sido terrible para mí también...me dolía el corazón cada vez que te recordaba, aparte el embarazo me tiene las hormonas alborotadas..
Él la miró sin entender demasiado.
— Vamos a tu auto — suplicó ella.
Una vez allí le pidió que se alejaran, y luego que se aparcaran en una calle poco transitada.
Se subió sobre él, a horcajadas, se subió la falda como pudo y sacó el pene de él de dentro de su bragueta, movió sus bragas y se sentó sobre él con un suspiro de alivio.
— Oh Bambi, de verdad me extrañaste ... — dijo él y sonrió sin poder evitarlo.
Ella hizo un mohin y se puso a llorar.
— ¿Y porqué lloras ahora?.— dijo y acarició su cabello con ternura.
— Es que te extrañaba...me sentía tan mal...tan sola y tan CALIENTE...— Admitió ella y él largó una carcajada sin poder evitarlo.
— Es el embarazo — afirmó él y ella asintió.
Él movió hacia arriba su cadera enterrando más su pene y gruñó —. Yo no estoy embarazado y también te extrañé...en todo sentido...
Él la tomó de las nalgas y comenzó a moverla mientras besaba su cuello y ella lo abrazaba.
Finalmente, Matt había regresado a casa.







