Salimos del hotel con el sabor del beso todavía quemándome los labios y la satisfacción de haber dejado a Keyla con la palabra en la boca. Leon iba manejando un deportivo de esos que rugen como si tuvieran una bestia bajo el capó. El plan del abuelo Claudio era simple: "Vayanse a la casa de campo, desconectense del mundo y disfruten". Claro, para el viejo eso significa romance, pero para nosotros era como enviarnos a una isla desierta con tu peor enemigo.
—¿Podrias dejar de acelerar así? Sient