Damián Feldman.
Increíble que justo hoy mi auto decidiera averiarse, obligándome a tomar un taxi para volver a casa. Odiaba el caos de la ciudad, la muchedumbre y, sobre todo, a los imprudentes que cruzaban sin mirar.
Y entonces la vi.
¿Amelie?
La luz del semáforo cambió en el momento exacto en que pisó la avenida. Caminaba distraída, sin notar que un auto venía directo hacia ella a toda velocidad.
Corrí sin pensar. La tomé por la cintura y nos lancé al suelo. Rodamos un par de metros sobre el