Amelie Manson
Volver a la compañía fue como tragar vidrio. Caminé entre pasillos conocidos, fingiendo normalidad mientras cada paso dolía más que el anterior. Saludé, sonreí, como si nada estuviera pasando, al parecer todos sabían sobre mi estado, mi desmayo no pasó desapercibido. Pero en el fondo… estaba a punto de desmoronarme. No quería estar ahí, pero era la única opción que tenía de momento.
Encendí el computador, aún con las manos temblorosas, intentando aferrarme a la rutina, cuando de