CERCANÍA.
Amelie Manson
—¿Y ahora qué? —Damián se detuvo de golpe y giró con fastidio. Al ver que no me incorporaba, soltó un suspiro largo y exasperado. —¿Qué te pasó ahora, Amelie?
—¡Me lastimé! Algo se me enterró en el pie… —dije entre sollozos, temblando.
Damián se acercó y se agachó frente a mí, alumbrando con la linterna de su celular el pie herido. Sus ojos grises se entrecerraron al ver la pequeña rama astillada que sobresalía.
—¿En serio, trepadora? Es lo último que nos faltaba —gruñó mientras