ACCIDENTE.
Amelie Manson
Desde aquella tarde en la sala de juntas, Damián se había limitado a hablarme entre dientes. Me recogía en la mañana para ir al trabajo y, al final del día, me llevaba de regreso, pero ni una palabra amable salía de sus labios. No entendía por qué me odiaba con tanta intensidad.
Lo más desconcertante era que, a diferencia de él, yo no sentía lo mismo. Su presencia me era… extrañamente indiferente.
—No puedo creer que hayamos terminado la reunión tan tarde. Volver a la ciudad ahor