El rugido del Jaguar F-Type R retumbó con elegancia mientras Julie tomaba la curva rumbo a South Kensington.
Sean iba a su lado, en silencio, observando la ciudad que no era suya pero donde ella parecía tener dominio absoluto.
Ella conducía con mirada firme, labios apretados, como si el volante sostuviera más que un auto.
El almuerzo estaba programado.
Pero la tensión…
no venía del tráfico.
—Nunca pensé que Londres tendría tanto ruido en la espera —murmuró Sean, intentando suavi