El avión descendía sobre la costa dorada australiana, donde los eucaliptos parecían saludar desde abajo. Julie miraba por la ventanilla mientras Aurora y Noah dormían apoyados sobre ella. Cuatro años habían pasado. Cuatro años de llamadas nocturnas, visitas mensuales y trabajo entre husos horarios. Cuatro años que los habían transformado, y ahora, los traían de regreso.
Sean, sentado a su lado, tenía ese gesto sereno que sólo se le veía cuando todo estaba en orden. Había viajado cada mes a Noo