La cena en el restaurante del hotel tenía una atmósfera íntima, con luces cálidas colgando como luciérnagas elegantes y una brisa suave que cruzaba desde el jardín hacia las mesas junto a las ventanas. Julie jugaba con el borde de su copa, mientras Sean revisaba el menú sin demasiada prisa.
—Estaba pensando —dijo Julie, interrumpiendo el murmullo elegante del ambiente—, en aquellas vacaciones que mencionaste... ¿recuerdas Nueva York?
Sean levantó la mirada, sonriendo.
—Las que nunca tuvim