El auto estaba esperando con el motor encendido. Negro, elegante, silencioso.
Como si supiera que no debía interrumpir con ruido lo que estaba por comenzar.
Luca bajó del asiento del conductor en cuanto los vio descender del jet.
—Señor, señora Castelli —saludó con una leve inclinación de cabeza, sin romper el respeto ni la distancia.
Sean le respondió con una mirada cálida, mientras tomaba la mano de Julie.
—A la playa, por favor. Sin prisa. Solo que no falte la música baja.
Ju