Amadeus dio un paso al frente, dejando que el aire se impregnara de su poder. Su cuerpo crujió al transformarse, los músculos tensándose y la piel desgarrándose hasta dejar emerger al lobo alfa oscuro que llevaba dentro. Su pelaje blanco brillaba bajo la tenue luz de las lámparas, y sus ojos ámbar destellaron con furia.
Liam lo miró sin retroceder, al contrario, se adelantó con calma. Su respiración se volvió profunda y pesada, y en cuestión de segundos su cuerpo también se transformó. El lobo