El sistema no perdona las fisuras que se vuelven públicas. No hay tregua ni consideración, porque cualquier manifestación visible de resistencia amenaza la ilusión de control que mantiene a todos los demás bajo su influencia. Cuando no puede absorber, integrar o neutralizar un comportamiento distinto, recurre a la exhibición, y lo hace con precisión estratégica. No importa si el acto de desafío es apenas un gesto sutil, una omisión mínima o algo ostensiblemente espectacular: el objetivo es siem