No fue inmediato, pero tampoco tardó lo suficiente como para que pudiéramos convencernos de que lo ocurrido había quedado contenido en ese grupo, fue más bien como una vibración que primero se percibe apenas en la superficie y luego, sin previo aviso, empieza a recorrerlo todo desde dentro, alterando el pulso general de una forma que ya no puede ignorarse, y mientras caminábamos alejándonos de la escena, el campus seguía funcionando, las luces seguían marcando los senderos, las voces seguían en