El aire del campus parecía más denso que nunca, cargado de una mezcla de humedad, murmullos y la electricidad de tensiones que aún no habían encontrado salida. Caminábamos entre los senderos, cada paso levantando polvo y hojas húmedas que giraban lentamente, y podía sentir cómo cada gesto, cada mirada y cada respiración compartida generaba ondas invisibles que se expandían y chocaban entre sí. Los estudiantes ya no eran solo actores de sus microinteracciones; ahora parecían sensibles a un nivel