Caminaba por las calles de la ciudad que todavía respiraba entre sombras y reconstrucciones, y algo llamó mi atención: las palabras. No los gritos, ni los anuncios comerciales, ni las conversaciones triviales de quienes vivían al margen de lo que había sido la guerra del archivo. Eran palabras elegidas con cuidado, recicladas de un proyecto que había querido moldearnos a todos. “Optimización humana”, “prevención de daño”, “asistencia decisional”. Aparecían en informes de nuevas corporaciones, e