No nos alejamos de inmediato, aunque el grupo comenzaba a dispersarse en fragmentos que ya no respondían a una lógica común, y el murmullo que antes había sido un tejido continuo ahora se sentía como una superposición de líneas que no terminaban de encontrarse, como si cada conversación llevara consigo una tensión distinta, un eco de lo que acababa de ocurrir, y mientras permanecíamos ahí, en ese margen donde todavía podíamos ver sin ser el centro, entendí que algo más se había desplazado ademá