ZOE
La noche había caído como un manto de hierro sobre Los Ángeles. Las calles vacías parecían absorber hasta el más leve suspiro, y yo caminaba con los sentidos en alerta, sintiendo que cada sombra podía ser una amenaza. Apreté el número que Dante me había dado con fuerza, como si la piel pudiera recordarlo mejor que mi mente. Era absurdo, porque no sabía si podía confiar en él, o siquiera en mí misma. Después de todo, ¿quién era yo realmente? ¿Una mujer rota o el archivo que Ethan había sembr