Hubo un momento, algunas semanas después de que el programa de deliberación extendida comenzara a implementarse en diferentes departamentos, en el que empecé a percibir con claridad que el fenómeno que habíamos estado analizando durante meses estaba alcanzando una fase distinta. No era un cambio abrupto ni una ruptura visible con las dinámicas institucionales existentes, pero sí una especie de reajuste silencioso que comenzaba a alterar la forma en que las conversaciones se organizaban dentro d