Hay algo curioso en observar transformaciones sociales tan profundas mientras ciertas cosas en tu vida personal permanecen suspendidas en un punto extraño, como si el tiempo hubiera decidido avanzar en todas partes menos ahí. Durante semanas Zoe y yo habíamos pasado horas analizando conversaciones, identificando patrones, intentando entender cómo una generación entera estaba reorganizando su relación con el lenguaje sin que nadie hubiera dado una orden explícita para hacerlo. Podíamos describir