DANTE
El infierno tiene reglas. No muchas. No claras. Pero las tiene. Una de ellas es que, cuando tu peor enemigo te extiende la mano, no la tomas… a menos que planees cortársela después.
Ginebra parecía más limpia de lo habitual esa mañana. Más silenciosa. Más absurda. Como si la ciudad también supiera que hoy no era un día como los demás. Me vestí sin pensar. Camisa negra, abrigo largo, el reloj que ella alguna vez me quitó de la muñeca para burlarse de mi obsesión por el tiempo. Verona me mi