**LEONARDO**
—Te encontré —dice una voz que me atraviesa como un rayo—. Sabía que estarías aquí.
Me giro. Y ahí está ella.
Su voz me corta como una hoja afilada, firme, aunque detrás se esconde un temblor que apenas logra contener.
—¿Con qué has estado aquí? Te he estado buscando. Una persona del servicio me dijo que vio a un huésped subir a la azotea.
El aire se espesa entre nosotros. La miro de reojo, y el nudo que llevo atascado en la garganta se aprieta más, obligándome a tragar lo que no q