**LEONARDO**
Mis pensamientos siguen anclados en ese instante. Ese parpadeo mínimo en los ojos de Camila cuando me miró. No fue largo, ni evidente, pero lo sentí. Como un relámpago que corta la oscuridad y desaparece antes de que puedas jurar que estuvo ahí.
¿Celos?
La palabra me arranca una sonrisa torcida, casi incrédula. Es ridículo pensarlo, lo sé. Camila no me pertenece, no tiene por qué sentir nada. Ella misma se encargó de recordármelo más veces de las que quisiera contar. Y, sin embargo