**HENRY**
El jardín de la mansión está iluminado con faroles discretos y guirnaldas de luces que cuelgan entre los árboles, proyectando un resplandor suave sobre las flores. Desde aquí aún se escucha el murmullo de las risas, el tintinear de las copas, pero yo no formo parte de ese mundo. Mi lugar es este: a unos pasos detrás de Camila, vigilante, invisible para todos… menos para mí mismo.
El nombre que acaban de pronunciar se clava en mi pecho como una estaca.
Leonardo Montenegro.
Ese nombre f