Dante Vance no había llegado a la cima del mundo empresarial confiando en las apariencias, sino en los instintos. Y en ese momento, cada terminación nerviosa de su cuerpo le gritaba que la mujer en el ala este era Elara. Sin embargo, el dolor punzante en su pecho se mezclaba con una estrategia fría. Si esa niña, Amara, era su sangre y estaba muriendo, él movería el cielo y la tierra para salvarla antes de exigirle cuentas a la mujer que se lo había ocultado.
Sentado en su despacho, Dante obse