El traslado a la mansión Vance fue una operación de precisión quirúrgica. Bajo la mirada vigilante de Marcus y el equipo de seguridad, la ambulancia medicalizada que transportaba a Amara cruzó los portones de la propiedad. Elara sentía que cada metro que avanzaban era un clavo más en el ataúd de su anonimato.
—Recuerda lo que acordamos, Rosa —susurró Elara mientras ayudaba a bajar el equipo médico—. Mateo no puede salir de la suite de invitados. Si alguien lo ve, el parecido será nuestro fin