Mi padre me pidió que tomara asiento junto al señor Malik en el sillón mientras Collet se acercaba a nosotros con unas tasas de café humeante. Cuando intenté tomar una, Orion me interrumpió.
—No debes tomar café, Blake —él tomó su tasa—. No es bueno para tu salud.
Malik llevó su mirada hacia el doctor.
—¿Ella está enferma?
Mi padre se acomodó en su sillón y estiró su mano para tomar la mía y apretarla con gentileza.
—Tuvo una conmoción cerebral el día de la explosión y no recuerda nada —le expl