—Podemos hacer esto de dos maneras, Bianka —dijo Poll—. La sana: te vienes conmigo y les doy una muerte rápida a tus siete imbéciles y ese que no tengo idea de quien. La mala: intentas hacer algo estúpido y ves como los mato a todos lentamente. ¿Qué eliges?
—No le hagas nada a Austros, papá —dijo Elena saliendo detrás de los hombres de Poll.
Habían llegado varios más corriendo desde distintas parte del bosque , estábamos completamente en desventaja. No podía permitir que le hiciera daño a los S